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Han pasado cincuenta
años desde la Gran Revolución,
y cuando todo parecía andar sobre ruedas comenzó de nuevo.

La Fundación
Nacional de Cultura e Imagen logró un monopolio absoluto sobre la
televisión,
el cine y la educación. Toda la industria
audiovisual es controlada con el objetivo de mantener
al pueblo en
paz. Los pocos que intentan producir independientemente son
perseguidos, encarcelados
y torturados por el bien del sistema. Y
la tenencia de cualquier tipo de artefacto que capture imágenes
en movimiento está prohibida desde hace cuarenta y cinco años.
Intentar crear al margen
de la Fundación es atentar contra el
pueblo. El sistema funciona, estamos
en una ciudad aparentemente
feliz, pero dormida.

Osvaldo y Julieta
son los últimos de un grupo de agentes de la Fundación.
Entrenados en la búsqueda y la captura de rebeldes que intentan
filmar al margen de la ley.
En cincuenta años los agentes
lograron eliminar de forma sistemática a cada grupo rebelde.
Su
trabajo es impecable; literalmente borraron del pueblo la idea de
filmar independientemente.
Reducido a unos
pocos miembros, a raíz de la absoluta limpieza que realizaron a
lo largo de los años,
el grupo de los agentes solo tiene en la
mira dos objetivos: un peligroso grupo de jóvenes rebeldes
y un
viejo cineasta conocido como El Gurú.

El grupo rebelde
se encuentra realizando una película de ciencia ficción que
podría
llegar a revolucionar al pueblo. Es la principal amenaza.

El Gurú dejó de
ser una molestia hace años, es un viejo recuerdo de otra época,
y si continúa bajo la mirada de los agentes es por su condición
de leyenda humana.

Tras tres años
de cuidadosas investigaciones, Osvaldo y Julieta localizan la
ubicación
de la base rebelde y la cacería comienza al instante.
En solo unas horas el grupo de jóvenes
delincuentes es
controlado. Un trabajo impecable, salvo por un detalle: El casette
con
las imágenes, las escenas de la película que podría
revolucionar al pueblo, está perdido.
En medio de la
persecución y un segundo antes de ser capturado, Daniel, el
líder de los rebeldes,
logra esconder el casette en la mochila de
la primera persona que se cruza por su camino: Lucas.

Lucas es un
adolescente de 17 años que no logra encajar. Mientras que sus
compañeros
ya decidieron entre la abogacía, la medicina o la
contabilidad, él pierde su tiempo dibujando historietas.
Horas después del
éxito final de los agentes, Lucas encuentra el casette en su
mochila.
Junto a su hermano Juani, un pequeño mafioso de diez
años, y su amigo Yama, un oriental fanático
del rock de los
cincuenta, lo ven. Minutos después la cinta llega a su fin.
Están infectados,
extasiados con lo que acaban de descubrir. Al
instante deciden realizar su
propio proyecto: traspasar una historieta
de Lucas a la pantalla.

Lucas, Juani y
Yama acaban de dar el primer paso a un mundo prohibido. Sin
saberlo acaban
de convertirse en la única esperanza de la
rebelión, la única esperanza para derrumbar a un imperio
en
decadencia y generar una nueva revolución que despierte al pueblo
dormido.
Han pasado cincuenta
años desde la Gran Revolución.
El
apogeo de la Fundación hace tiempo que quedó atrás.
Es el momento del
cambio.

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